Mis primeras fotos con una cámara réflex, que una amiga me consiguió prestada, fueron un pequeño desastre. Básicamente porque entendí el funcionamiento de la cámara exactamente al revés de como era y porque no se me ocurrió nada menos difícil que usar una película ISO 800.
Existen fotos que parecen hablar por si mismas. Esta es una de ellas.
Quien sabe cuanto «sufrimiento» tuvo que soportar esta vieja puerta antes de que se decidiera demoler el enorme muro de más de 20 metros en el que estaba empotrada. Y aun así la ajada y maltrecha puerta continuo de pie en su sitio, como esperando a una persona especial a la cual estaba destinada a dar paso. Me pregunto qué clase de mundo imaginaba Daniel que le esperaba tras la puerta.
